I. SER DILIGENTE EN LOS NEGOCIOS
La Biblia está llena de posiciones preciosas en que nos enseña como nosotros poder tener virtudes, capacidad y diligencia para ser buenos negociantes.
Nosotros tenemos una gran virtud de contar con alguien que nos enseñe. A mucho pueblo Dios le ha dado dones de decorar y ellos nunca pensaron vivir de una decoración. Muchos podemos tener ganancias sustanciosas en las virtudes que Dios nos ha dado.
Cuando Dios da virtud para trabajar, no es para que lo hagas tres meses y luego te olvides y no lo vuelvas a hacer. Dice la Biblia que “hay que hacerlo con diligencia”, lo cual quiere decir que hay que trabajar. Si tú quieres ser próspero hay que trabajar; si tú quieres tener un buen sueldo, tú tienes que trabajar. Tienes que hacerte de una personalidad de habilidades y de formas que tú puedas dar credibilidad de que tú te puedes ganar ese dinero. Triste del que no es diligente y quiere ganarse ese dinero; triste del que no tiene capacidad para cumplir en su trabajo, que no es firme, que no es fiel, que no es diligente, que no aporta a su negocio las características que reclama su negocio.
Si tú eres un maestro en el arte de saber tallar la madera, una persona que decore muebles, tienes que demostrar tu maestría en esa área. Si tienes un negocio de comida, ese negocio tienes que mostrar que es diferente a todos, por limpieza, por orden, por calidad de venta, por buenos y eficaces empleados con personalidad.
Hay una cantidad de virtudes que requiere el negocio, que si los dueños se sentaran a hacer un orden de las virtudes que requiere su negocio, yo estoy segura que verían una cantidad de faltas enormes que le han faltado para triunfar a este negocio, como cristianos. El ayuno, la oración, la unción en aceite, la petición delante de Dios diariamente, la justicia como jefe de negocio, el amor al empleado, la enseñanza, la corrección.
Una de las primeras virtudes para tener un buen negocio es DILIGENCIA, y diligencia requiere TRABAJO. Y yo les digo que esto no es solamente para negocio, ¿tu quieres conservar un buen trabajo? Se diligente, que no te vean nunca “matando el tiempo” en la computadora o en el baño o escribiendo cartas personales, sino que te vean siempre proyectando orden, organización, limpieza, efectividad. Dios, que es justo, mandará a tu negocio o a tu trabajo una proyección próspera, y todo el mundo te querrá, porque tú llevas a ese negocio prosperidad porque eres una persona diligente.
Proverbios 6:6 “Ve a la hormiga, oh perezoso,
mira sus caminos, y sé sabio;” El que está en el negocio dice: “Voy a cambiar esta estantería, pero mejor lo hago mañana” al siguiente día le pasa un evento diferente a sus planes y no lo hace y el estante que tenía que lucir mejor pasó un mes y no lo arregló. Entonces queremos prosperar y no tenemos esa prosperidad. Mira como la hormiga trabaja, con cuanta diligencia ellas cargan su comida para el tiempo de invierno para no sufrir hambre.
Proverbios 10:4-5 “La mano negligente empobrece; mas la mano de los diligentes enriquece. El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.”
¿De qué sirve a la iglesia que esté orando por un miembro para que encuentre trabajo o para que prospere si es perezoso y negligente? Nunca se levantará ese hogar, y esas personas después quieren tener todo lo que otros tienen.
El que provee en el tiempo en que pueda sembrar y recoger, no solamente la cosecha de la tierra, sino en tiempo de abundancia sabe proveer y guardar para en el futuro, en los momentos de tribulación económica, pueda tener.
II. TU VIDA ES UN NEGOCIO DE DIOS
En el negocio de la vida, tu vida es un negocio de Dios, mi vida es un negocio de Dios. ¿Qué has hecho en tu vida que produzca al ciento por uno? ¿Parir? ¿Criar? ¿Comer? ¿Dormir? ¿Empobrecer el país? ¿Tu casa resplandece de limpieza por dentro y por fuera? ¿Hay un distingo de limpieza en tu casa que se ve por fuera? La suciedad engendra pobreza.
Proverbios 13:4 “El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada.” ¿Quieres ver la semblanza de un perezoso? Todo lo que otros tienen él lo quiere. Quiere el carro nuevo del año, quiere comer lo que otros comen, quiere vestir como otros visten, quiere tener la gracia, porque al perezoso el pueblo lo rechaza, no lo invita a su casa a comer, en cambio el diligente es bien recibido en cualquier hogar.
Proverbios 13:11 “Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta.” El que trabaja por vanidad, tarde o temprano verá disminuir la riqueza; aunque tenga un castillo, llega un momento en que solamente tendrá ruinas; y así sucede con nuestras vidas, así sucede con nuestros negocios. Tu trabajo es un negocio; ora y bendice el negocio donde Dios te ha puesto a trabajar, porque de ese negocio viene tu prosperidad, y Dios que es justo, cuando ve que tú oras por el negocio donde tú estás, lo prospera y al prosperarlo instruye al dueño del negocio que te prospere. ti. Si nunca has visto o recibido esto es porque no has confiado en Dios; no has trabajado en la calidad de siervo, has trabajado como un comerciante con falta de diligencia.
Proverbios 20:13 “No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos, y te saciarás de pan.” Trabaja, trabaja, trabaja y trabaja; que cuando tú salgas de un lugar a otro te reciban no porque ellos te den sino porque tú lleves; si te conformas con lo que estás viviendo, si tomas mas tiempo de vacaciones del que debes te va a venir miseria y ruina y si amas la cama mas del horario requerido te va a venir ruina.
Es de honra trabajar para ganar el sustento. El verdadero cristiano trabajador todo el mundo lo quiere porque tiene dos cualidades: trabajador y cristiano. Hay que ganarse el sustento con el trabajo.
II Pedro 3:14 “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.” Quiere decir que Dios estima la persona con diligencia. Yo he visto cristianos que se quejan cuando ven que el impío tiene más, pero si hay un impío más trabajador que un cristiano, el Dios tuyo que es justo le da al impío lo que merece el impío y le da al cristiano lo que merece el cristiano. Yo no puedo darle aumento a un trabajador que no me rinde; Dios no puede dar bendición a un mal trabajador cristiano que no es diligente ¿a quién se la da? Al impío, porque el impío lo está trabajando.
III. FIDELIDAD
El negocio del reino de Dios en la tierra requiere, aparte de ser diligente, (un Pastor vago hace ruinas la casa del Señor), pero un Pastor diligente, un obrero en la viña del Señor y fiel tiene dos requisitos para que haya siembra, la fidelidad es parte de la gran bendición en cualquier nivel que el hombre se encuentre. En la Biblia tenemos ejemplos de fidelidad.
Génesis 39:6 “Y dejó todo lo que tenía en mano de José, y con él no se preocupaba de cosa alguna sino del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia.”
¿Quién era José? Un joven a quien faraón le dio toda la responsabilidad de gobierno de una nación, y José fue tan fiel que cuando la esposa de Potifar le provocó, él venció la tentación huyendo del lugar de la tentación. José fue injustamente acusado y fue a la cárcel, pero Dios esperó dos años de presidio de José para luego glorificarse en justicia. Le dio inteligencia, sagacidad, sabiduría para guardar los granos de todo Egipto y tener suficiente para cuando llegara su padre anciano y sus hermanos el tener corazón de Dios y abastecer a su familia.
La fidelidad en nuestros amores es precisa en el reino de Dios. El hijo fiel, el hijo con responsabilidad sobre su casa, el hijo que sabe tomar responsabilidad no para que otros lo vean, sino por amor. El hijo que honra a sus padres ese hijo puede ser fiel a Dios.
Podrás decir: “Yo no tuve padre, yo no tuve manera de ser fiel”, pero tienes un Padre celestial, tienes dos piernas, dos brazos, te ha dado inteligencia, te ha sacado de tu tierra para traerte a una tierra donde fluye leche y miel. ¿Qué fuera de nosotros en nuestros países? Esta es la pregunta a los santos del Señor que leen este folleto. ¿Cuántas veces le damos gracias al Señor por estar en este país? ¿Cuántas veces le damos gracias al Señor porque caminamos con nuestros pies para ir a nuestros trabajos? Seamos diligentes porque los días buenos y los días malos existen en todos los negocios del reino de Dios, y es mejor tener que ir a pedir.
II Reyes 12:15 “Y no se tomaba cuenta a los hombres en cuyas manos el dinero era entregado, para que ellos lo diesen a los que hacían la obra; porque lo hacían ellos fielmente.” El sacerdote Joiada tenía obreros en la construcción e hizo un pacto entre Jehová, el rey y él, y el pacto que hizo fue que el que trabajaría sería pueblo de Dios. Joiada fue un hombre íntegro y fiel a Dios. Cuando uno ve un obrero fiel e íntegro no se preocupa por el dinero y diezma, hay libertad.
Una de las cosas que se pide a los administradores tanto del reino de Dios como de los negocios es “fidelidad”. Cuando una persona tiene la condición de ser fiel es un buen administrador, tanto de la casa en la familia, como en el negocio secular, como de la obra de Dios. Hombre o mujer fiel pueden ser administradores de grandes empresas y grandes negocios. Si tú no eres fiel no puedes ser un buen administrador.
II Corintios 4:2 “Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.”
IV. HONESTIDAD
Tú no puedes poner en los negocios una persona que no sea honesta, porque cuando tú eres honesto tú no robas. Tu no robas ni la brocha que botan porque no te interesa, porque la misma honestidad que tú tienes te dice que tú tienes dinero para comprarte una brocha nueva, igualmente todo lo que llevas para tu casa es de honestidad, aún hasta la comida que te comes lo pagaste con el sudor de tu frente, no requiere más tu negocio que virtudes tanto en el reino secular como en el reino espiritual.
Levítico 19:36 “Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.”
Proverbios 11:1 “El peso falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada.”
Romanos 12:17 “No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.”
Amén.