“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz”. Isaías 9:6
La Navidad es la conmemoración del nacimiento de Jesucristo que se celebra el 25 de diciembre.
Es una época de gran importancia en el calendario cristiano porque encierra la motivación y raíz de la cristiandad e invita al ser humano a la reflexión.
El nacimiento de Jesús es el acontecimiento más significativo que registra la historia del mundo occidental. El cristiano común celebra el nacimiento del Señor con alabanza y adoración.
Desafortunadamente la Navidad para muchos es solo una celebración más. El comercio se ha apoderado de los símbolos navideños para obtener un lucro personal, el capital que apetece. Desde luego esto no es malo, sin embargo, cuando perdemos el verdadero significado de la Navidad perdemos lo único importante de ella.
TRASFONDO HISTORICO:
Esta celebración tenía un aspecto pagano que es importante que se conozca.
Este evento hace muchos siglos atrás venía de un festival pagano celebrado en honor al hijo de Astarté (también llamada Astoret—1 Reyes 11:5), una diosa fenicia cuyo culto se derivaba de Babilonia.
1 Reyes 11:5 “Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable a los amonitas”.
Este festival se había celebrado cientos de años antes de la llegada de Cristo, lo cual era un hecho comprobado, los caldeos le llamaban “el día del niño”.
EL ARBOL DE NAVIDAD:
El árbol de navidad que aceptamos hoy sin discusión, era bien conocido en los tiempos paganos anteriores al cristianismo.
Según la leyenda, en víspera del 24 de diciembre, un leño se transformaba en árbol y aparecían en él regalos de los dioses.
Este árbol era algo común en el tiempo de Jeremías, quien le advirtió a Israel que abandonara estas costumbres paganas.
Jeremías 10:1-9 “Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. Así dijo Jehová. No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande tu nombre en poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las naciones? Porque a ti es debido el temor; porque entre todos los sabios de las naciones y en todos sus reinos, no hay semejante a ti. Todos se infatuarán y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el leño. Traerán plata batida de Tarsis y oro de Ufaz, obra del artífice, y de manos del fundidor; los vestirán de azul y púrpura, obra de peritos es todo”.
EL SENTIDO NAVIDEÑO:
Hace 2,000 años Dios envió a su “Hijo de Paz”. Nació en la tierra. Habla de él como “El Príncipe de Paz.” El mundo no le prestó atención a este Hijo de Paz. Como consecuencia hemos vivido en tumulto, desórdenes, conflictos y guerras desde el principio. Fue ignorado rechazado y crucificado. El mundo ha proseguido sin paz. Solo aquellos que han buscado y aceptado al Hijo ofrecido tienen PAZ.
Isaías 9:6-7 “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de paz. Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán límite, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto”.
EL MENSAJE AL MUNDO:
El mensaje de la Navidad es este: Dios desea que haya paz entre El y el hombre, y que la tengamos los unos con los otros. Para el mundo paz significa ausencia de guerra. El concepto de paz de otros es recostarse y tomar las cosas con calma y que otros los dejen vivir tranquilos. Pero el concepto de paz que Dios tiene, o que nos presenta, es una sensación de bienestar espiritual eterna que nos ofrece su encarnación en su Hijo Jesucristo, quien tomó forma de cordero propiciatorio por nuestros pecados. En hebreo el término “paz” significa bienestar manifiesto a través de la salud, la bendición, la prosperidad, la salvación y la seguridad. Enmienda todos los aspectos de nuestra vida y se obtiene por medio de un convenio con Dios.
EL MARCO EL TIEMPO:
El nació bajo un cobertizo de ganado. La mayor parte de su vida la pasó en la oscuridad y murió como un criminal; sin embargo, todo el mundo civilizado usa su advenimiento como el punto de partida del tiempo.
Aunque han pasado más de dos mil años, el aniversario de su nacimiento se espera con mucho regocijo durante todo el año.
Ese día toda la maquinaria del mundo moderno se queda quieta. La humanidad hace una pausa para regocijarse porque El nació.
Seamos cristianos o no, nuestra vida entera desde la cuna hasta el sepulcro, está influenciada poderosamente por él.
EL PODER DE SU NOMBRE:
Somos bautizados en su nombre, contraemos matrimonio en su nombre, somos sepultados en su nombre.
El nombre de Jesús es en verdad la influencia más poderosa en el mundo moderno.
Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”.
Mateo 1:21 “Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESUS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.
EL NOMBRE DE JESUS ES ADMIRABLE PORQUE ES UN MARAVILLOSO SALVADOR. EL PUEDE SALVAR ETERNAMENTE A LOS QUE POR EL SE ACERCAN A DIOS.
Amén.
“LA TERNURA DEL PESEBRE”
Aquella noche admirable,
De sonoras campanas
De brisas de aroma
Y cantar de ángeles,
La voz de Dios en Cristo nacía.
El pesebre tomaba símbolo de niño,
Tornándose en símbolo de amores y
aroma, acunaba en él, la misión sublime
De la esencia de su misión ¡Redención!
Esa ternura de brillo de oro
Soplaba la vida y el olivar dejaba;
Ver su Santa Unción, en el mover
De lo que luego se tornaría vida.
Admirable amor de Dios,
Fuente de belleza y fragancias.
Brazos sempiternos de ternura
Corazón de Dios,
Y transformador de Paz.
Pesebre, quién como tú,
Tu paja fue abrigo de amores buenos,
Ternura de flores, canción de olores,
Presencia del Rey.
Ternura del Pesebre
del corazón de Dios.
Pastora Lidia Rodríguez