I. EN LA NAVIDAD HAY DOS EXTREMOS
En todo tiempo debemos nosotros de tener palabra de consuelo. Cuando el adviento de nuestras vidas se mueve, cuando el espíritu de navidad se mueve sobre nosotros, tenemos que pensar que hay un espíritu nuevo que renace en nosotros y que este espíritu nuevo viene a motivarnos a ser consoladores no destructores.
En la navidad hay dos extremos: O consolamos, o destruimos la navidad. Hay personas que se llenan de celos, de enojo, por pequeñeces de regalos, de situaciones y hay que tener mucho cuidado de que el egoísmo no entre a nuestros corazones.
No hay que ser feliz por lo que se ve en el ambiente; hay que tener gozo por lo que recibimos dentro de nosotros. Tú con gozo, cualquier regalo que te den, lo disfrutas.
Un sentido muy humano que debemos de tener es que por gracia somos salvos, no porque lo merezcamos. Nadie merece que Cristo derramara una gota de su sangre en el calvario, y sin embargo muchos de nosotros no nos creemos pecadores.
Esto no es cuestión de cultura, porque el Espíritu Santo es cultura; El abre entendimiento y da el entendimiento y da el conocimiento.
Cuando en un mes las tareas de las iglesias, de los Pastores, de los hogares consumen tanto tiempo, no podemos olvidarnos de los enfermos, no podemos olvidarnos de los que necesitan de nosotros.
II Reyes 20:1-5 “En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces él volvió su rostro a la pared y oró a Jehová y dijo: Te ruego, oh Jehová, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró Ezequías con gran lloro. Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.”
Este es el Dios del gozo, el Dios de la navidad, es el Dios de Enero, Febrero, Marzo, de todos los meses del año, y no nos podemos olvidar de tan grandes beneficios que El trae a nuestros corazones. La Palabra nos libera cuando la leemos, a pesar de las situaciones que podamos tener en nuestras vidas. El diablo manda pruebas a los cristianos, pero nosotros las tomamos como una enseñanza y sacamos fruto de las pruebas del enemigo como cuando podemos ejercitar nuestra fe, cuando reprendemos los demonios de enfermedad, cuando tomamos , por fe, autoridad de algo que va a acontecer pero que nosotros no permitimos que acontezca.
Isaías 38:1-8 “En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años. Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé. Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho: He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido.”
Por lo tanto, nosotros tenemos un Dios de consuelo, un Dios de misericordia y El oye lo que está en nuestros corazones. Nosotros entendemos esa voz de Dios.
II. COMO NOSOTROS PODEMOS VER LA MISERICORDIA DE DIOS
¿Cómo podemos ver la misericordia de Dios? ¿Cómo podemos hacerla efectiva? Pidiéndole a El. Debemos de pedirle misericordia de lo que nos ha dado, misericordia de lo que hemos procreado, misericordia de su promesa a nuestras vidas. Hay quien dice que a Dios no hay que recordarle. Yo sí le recuerdo que estoy esperando sus beneficios, sus promesas. Yo le recuerdo que soy próspera en su nombre.
Cuando nosotros vamos a dar motivos de consuelo tenemos que llevar la certeza de ese consuelo que viene de parte de Dios. No es llegar como religiosos, con caras amargadas, sino con la expresión de la fe, con la palabra en nuestros labios.
¿Cómo tú puedes levantar bendición en tu casa? Con la palabra de autoridad, enseñando a tus hijos la palabra de consuelo. Dios dice que le pidamos conforme a su misericordia.
Job 33:24-28 “Que le diga que Dios tuvo de él misericordia, que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención. Su carne será más tierna que la del niño, volverá a los días de su juventud. Orará a Dios, y éste le amará, y verá su faz con júbilo; y restaurará al hombre su justicia. El mira sobre los hombres; y al que dijere: Pequé, y pervertí lo recto, y no me ha aprovechado, Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro, y su vida se verá en luz.”
¿Qué está hablando aquí Dios? Que nosotros debemos de llevar la palabra de consuelo y testimonio. ¿Cuántos de nosotros podemos decir: “Dios tuvo misericordia de mí, de mi hogar, de mi familia”? No fue por la oración de alguien, sino que Dios tuvo misericordia y oyó la oración de los justos. Quizás tú no llegaste a orar como debías, porque el resentido con Dios no ora como debe. En cambio la oración del justo sube como una flor a la presencia de Dios , y Dios oye, libera y bendice.
Si en tiempo de navidad, en tiempo de gozo, de la esperanza que todos tenemos porque el Salvador nació y resucitó de entre los muertos, y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso, donde El vendrá por segunda vez para levantar a su iglesia, a su novia, vestida de lino fino, porque su Espíritu Santo es el único que nos puede dar Santidad, y si nosotros no testificamos al mundo lo que El ha hecho en nuestras vidas, ¿quiénes lo van a hacer?
¿Cómo puedes tener gozo cuando nunca has consolado, cuando nunca has compartido tu mesa con los pobres? Es que el cristiano tiene una demanda de parte de Dios, todos tenemos una demanda de parte de Dios. Cuando entra en nosotros conocimiento, fe, salvación, redención y sabiduría espiritual hay una demanda, no lo puedes guardar para ti, tienes que compartirla con el vecino, con el prójimo, con el amigo, a la viuda, al pobre, al menesteroso, a los huérfanos, hay una demanda que exige de nosotros el hablar de las múltiples misericordias de Dios.
Llegaste a este país y nunca te ha faltado el techo, has estado enfermo y has tenido con que sanarte, has podido liberarte, has podido viajar.
III. COMO PODEMOS TESTIMONIAR Y BENDECIR A LOS POBRES
La navidad es un tiempo que compartimos mas que otros, y cómo vamos a olvidarnos de los pobres. A la vez que tu aceptaste a Jesucristo como tu Libertador, el Santificador, el Redentor, el Sanador, ya dejaste de ser pobre, ya tú no eres pobre, ya no tienes miseria, la miseria la sacudiste en la cruz cuando aceptaste a un Salvador rico, poderoso.
¿Qué habla de los pobres la palabra de Dios y quiénes son los mensajeros para ayudar a los pobres? ¿Tienes que esperar a hacerte rico para ayudar a los pobres? No creo prudente eso, creo que al ser rico espiritual lo somos económicamente, porque siempre comemos abundantemente, siempre vestimos bien, no le debemos a nadie, pagamos la renta, la luz, el agua, suben de precio los artículos de primera necesidad y nosotros seguimos comiendo.
I Samuel 2:8 “El levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor. Porque de Jehová son las columnas de la tierra, y él afirmó sobre ellas el mundo.”
A la vez que tú entras como un hijo de este Padre, ya tú dejaste de ser pobre, y cuando tú das por fe el Padre te multiplica. Cuando dices: ¿Cómo voy a salir de esto si no tengo el dinero? te llega el dinero; hay medios de Dios que tú no conoces pero que están en la despensa de Dios, y Dios provee una despensa amplia, generosa para su pueblo, es una providencia sustentadora, y así hace con la tierra.
Dios, en su misericordia, cuando hay un hijo que lo exalta y que busca el regalo de Papá Dios, El regala, y regala bueno. Dios nos sustenta.
Si Dios sustenta la tierra ¿Cómo no va a sustentar al pobre cuando nos regala, a través de su Hijo, un reino eterno?
Si la navidad es gozosa aquí porque la hacen los hombres, qué hermosa es la navidad con Dios en nuestra tierra segura, porque esta tierra no es segura es temporal, pero la tierra eterna sí es segura, nadie te va a arrancar de ahí. Sin embargo esta tierra terrenal, el pecado te puede quitar la bendición de tu tierra. Lo que tú confiesas con tu boca eso recibirás.
Salmo 12:5 “Por la opresión de los pobres, por el gemido de los menesterosos, ahora me levantaré, dice Jehová; pondré en salvo al que por ello suspira.” Es una medida de seguridad de Dios. Nosotros no conocemos muchas veces, que las medidas de seguridad de Dios están con nosotros. Cuando tú dices “cubro mi carro con la sangre de Cristo” es una medida de seguridad; cuando estás en peligro y dices: “Dios es mi amparo y mi fortaleza” es una medida de seguridad; cuando sientes que tu economía no avanza, tú tienes palabra de Dios que quita la pobreza cuando fluye espíritu pobre dentro de la comunidad cristiana. Hay quien se hace pobre porque un espíritu pobre y no se ha libertado, pero cuando fluye el espíritu de riqueza en que se ambientó la corona de gracia de Dios al venir a Belén a nacer y ángeles cantores tañendo sus panderos daban gloria a Dios porque se iba la pobreza de la tierra. Tú dices: Pero hay pobres en el mundo. Esos son los que no conocen el evangelio de Dios. El evangelio no ha llegado a todos por la dureza de los corazones de los hombres.
Debemos de tener dentro de nosotros un cántico angélico aún en las pruebas porque las pruebas te produce paciencia, y la paciencia regenera fe, y la fe regenera amor, y el amor regenera esperanza y la esperanza no avergüenza.
Amén.