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VIDA SOCIAL
Fecha Wednesday, 19 October a las 18:01:13
Tema Boletines Pastorales (2002)


Nosotros tenemos que hacer vida social, Jesucristo hizo vida social. No debemos olvidar que Jesucristo fue a una fiesta social, las bodas de Caná; ese era un compromiso social de su madre María y él fue a esa boda. Desde luego él tenía propósitos, recuerden que ese fue el primer milagro que él hizo. El tenía propósitos, el agua es un símbolo de vida eterna, pero él trabajó con su Padre para que el propósito de Dios pudiera tener efectividad de obra social. La obra espiritual tiene un nivel y la obra social tiene otro nivel.

Nadie por obra social verá a Dios. Hay quien acostumbra dar limosna porque piensa que de esa manera puede alcanzar la eternidad cuando muera. Esto es una fuente equivocada, porque no por obra veremos a Dios sino por fe.

Yo puedo dar de comer a todos los niños de latinoamérica, pero si no honro a Jesucristo y no lo confieso, no voy al cielo. Tenemos que saber muy bien de qué agua bebemos para saciar nuestra sed interna.

I. DIOS ES PADRE DE TODOS

Tenemos que saber convivir socialmente, y que nadie nos quite nuestro orden de lugar. No imites lo que otros hacen, mantén tu orden social, pero tienes que estar consciente que todos somos hijos de Dios.

Proverbios 22:2 “El rico y el pobre se encuentran; a ambos los hizo Jehová.” Prójimo es todo el que está cerca de ti, sea nueva criatura o no lo sea. Ese servicio de relación, de comunicación al hombre del mundo es lo que Dios quiere que nosotros, los cristianos, sin temor vayamos a ese mundo que no nos pertenece porque ya no somos del mundo y queremos arrebatarlos de su mundo para que vengan al mundo eterno.

¿Cómo tú puedes “cazar” un alma perversa? Con un favor generoso, con un plato de comida a tiempo. ¿Cómo si cerca de donde yo vivo hay una anciana que está gravemente enferma, yo no voy a cuidarla, a atenderla, a bañarla, a llevarle comida?

Malaquías 2:10 “¿No tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué, pues, nos portamos deslealmente el uno contra el otro, profanando el pacto de nuestros padres? Dios, por ser Padre de todos, nos manda cuidar a nuestro prójimo, sin distinción de nadie, cuidar a todo lo creado por El.

Hay cosas que impactan al ver cuán grande es el amor de Dios. Hay personas con otras licencias diferentes a las tuyas, que tienen algo que tú no tienes. Nadie debe de engreírse por lo que es, ni por lo que tiene, porque todos somos diferentes, pero todos tenemos virtudes, no importa el color, la raza, ni el idioma.

II. CRISTO ES HERMANO DE TODOS

Si Dios es Padre de todos, Cristo es hermano de todos. Estamos navegando con la mentalidad de Dios por la Palabra de Dios, sin hacernos sabios, simplemente ilustrados en la Palabra, conocimiento en el Espíritu, que es el que nos da la inteligencia para creer en Dios. Los que creen en Dios son personas inteligentes porque creen en lo que no ven.

¿Cómo les costó a los doce apóstoles creer a Jesucristo? Lo pudieron creer categóricamente después que salió de la tumba; ellos empezaron a emanar el recuerdo de las palabras sabias de Jesús después de la resurrección. Es por eso que están los evangelios escritos, porque el Espíritu se apodera de éllos, toma control de sus vidas y les da la palabra de sabiduría que ya el Hijo se las había dado.

Si Dios es Padre de todos, entonces Cristo es hermano de todos. Es el linaje, es el que tenemos; así que, ese prójimo que no te agrada porque no va a tu misma iglesia, o no cree en lo que tú crees, lo estás ofendiendo y es tu prójimo y es creado por Dios, y es hermano de tu Redentor que se llama Jesucristo, aunque yo llamo hermano espiritual al que ha confesado a Jesucristo.

Tienes que mirar a las personas desde el ángulo de su cultura, y a la vez recibir el ángulo de su cultura espiritual.

Marcos 3:34-35 “Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Porque todo aquel que hace la vo-luntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana, y mi madre.” Con ésto, Cristo estaba declarando a todos sus hermanos.

III. TODOS SOMOS HECHOS DE UNA MISMA SANGRE

Si Dios es Padre de todos, si Cristo es hermano de todos, entonces todos somos hechos de una misma sangre. Somos de una misma sangre espiritual, pero sin esa misma sangre no podremos ver a Dios. Sin la sangre de Cristo no veremos a Dios. La sangre de Cristo nos liberta, todos tenemos la misma sangre.

Así que, cuando desprecias a tu prójimo, estás des-preciando a un linaje tuyo. Si nosotros sabemos esto culturalmente, espiritualmente, nos libramos de despreciar a nuestro prójimo, porque todos tenemos la misma sangre. Al disertar esta hermosa Palabra, encontramos verdad bíblica en nuestras vidas y una extensión más grande para vivir mejor con nuestro prójimo.

Cuando el poder regenerador que está en nosotros entra en el cuerpo ajeno, ese se libera, ese toma el camino tuyo, ese vence el mal; pero él tiene que ver buenas obras en ti. Si él ve espada y escudo, serpientes y escorpiones no puede entrar en tu mundo. El tiene que ver paz, amor, dedicación para él o para ella, fortaleza, quietud, delicadeza, oración cuando la necesita.

El amor nuestro no nos sirve para nutrir a nadie, el amor del Espíritu es el que nos sirve para nutrir a millones de seres necesitados por el amor de Dios.

Hechos 17:26 “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación.”

El sí sabe cuando nos va a llamar. Cada persona está en su tiempo, en su día; está prefijado por él; tiene no un rinconcito sino una mansión, si eres su hijo, pero todos somos hechos pueblo de él.

Tú eres linaje de El, pero ellos también son de Dios, por eso hay que rescatarlos; por eso El necesita tus manos y tus pies para traerlos a la iglesia; por eso tu boca se bendice cuando te preocupas para que conozcan la Palabra de Dios.

IV. NUESTRO DEBER CRISTIANO NOS IMPIDE JUZGAR

Cuando proyectamos una enseñanza práctica, nuestra crítica se transforma en palabras constructivas. Cuando alguien te pregunta por un hermano espiritual tuyo, tu conoces inmediatamente el sentido antagónico de sus generaciones. Debes de darle buena información de ese hermano, porque detrás de esa mente, trae mala información y está contrarestando lo malo con lo bueno. No permitas que nadie venga a quitarte tus bendiciones.

Dios trabaja con el pentágono de lo bueno, porque lo malo él lo destruye con su amor.

Romanos 14:13 “Así que, ya no nos juzguemos más los unos a los otros, sino más bien decidid no poner tropiezo u ocasión de caer al hermano.” Esta es una palabra concreta, una palabra de juicio universal, una palabra de responsabilidad personal de no ser piedra de tropiezo por el juicio. Nuestro deber cristiano exige sacrificio hacia los demás.

I Corintios 8:13 “Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.”

V. AMAR AL PROJIMO COMO A UNO MISMO

No hagas con tu prójimo lo que no quieras que hagan contigo. Aunque tú no tengas ese amor, simplemente por todo lo que has aprendido a vivir en el mundo, demuestra tu amor al prójimo. Tienes que aprender a comportarte con dignidad.

Marcos 12:31 “... y el segundo es semejante; Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.” No solamente es a nuestros hermanos que nos compete ser muestra de ser buenos.

VI. NO CAUSARLE AL PROJIMO NINGUN MAL

¿Tienes la satisfacción interna de no haber robado al prójimo, de no haberlo calumniado, de no hablar mal de nadie, de no haber lastimado con tus manos a nadie? Si es tiempo viejo, no lo recuerdes, síguelo dejando fuera; si es campo nuevo ¡alábalo!

Yo siempre he pensado ¿qué cualidades vió Dios en Pablo que lo hizo apóstol en el camino? Dios estaba mirando en Pablo una cualidad que lo subyugó: fidelidad a la ley. Si éste es fiel a la ley, será fiel al amor. Y Pablo fue el misionero universal.

Romanos 13:10 “El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.”

Cuando alguien viene con intriga tienes que orar para liberar. Estás cortando la maldad, estás abriendo una expansión divina del Espíritu. Así como el humo se difusa así es el Espíritu y todavía mayor, y los toca a ellos también, porque tenemos que recordar que Dios es Padre de todos, que Jesucristo es hermano de todos y que todos tenemos una misma sangre.

VII. AYUDAR A LA EDIFICACION SOCIAL

Jeremías 29:7 “Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.” Si en verdad eres un obrero digno ama tu ciudad. Bendice tu barrio, tu parqueo. Si haces ésto estás haciendo una obra social donde vives.

Romanos 15:1-2 “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para edificación.” El amor al prójimo es el cumplimiento de toda la ley, porque debemos tener amor para nuestros enemigos. Debemos amar a los extranjeros porque todos somos extranjeros, nosotros estamos nada más de permiso. No te afanes tanto por tu tierra y tu bandera, nosotros tenemos una sola patria y es la celestial.

No olvidemos que también tenemos deberes para con los enfermos; ir a los hospitales, orar por ellos y hacer la obra de fe que nos corresponde cuando hay enfermos. Esos son deberes sociales de nuestra comunidad donde habitamos.

Romanos 14:19 “Así que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.”

Amén.



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