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PAZ ENTRE LOS HOMBRES
Fecha Wednesday, 19 October a las 17:34:20
Tema Boletines Pastorales (2002)


En la bendición de nosotros está que nuestro Padre eterno nos ha dado la paz, pero cuantas veces nosotros no propiciamos la paz; cuantas veces teniendo la paz dentro de nosotros no germinamos la paz, no hacemos que nazca la paz, porque al no haber sido liberado de nuestras ataduras generacionales por el poder de Dios siempre el hastío, el mal genio, la oportunidad para ofender, el deseo de que la gente se sienta mal. Tal parece que hay personas que han nacido para hacer sentir mal a otras. Esas personas no son culpables, son las ataduras generacionales que no se han podido liberar.

¿Tú crees que después de confesar a Cristo no tienes esas ataduras? Si no eres liberado por el poder del que es la paz, y el que es la paz es Dios, esas ataduras siguen ahí.

Cuando en los medios de comunicación ves en los reportajes a personas con tanta amargura, con sus ojos llenos de ira, uno se pregunta ¿cómo es posible?, bueno esto es posible porque todo aquel que tiene maldición está lleno de esta amargura. Son pozos de maldiciones, y aunque tú y yo creamos que no lo tenemos, de vez en cuando sale una de esas maldiciones y hay que volver a reprender y atar y cancelar todo esto en el nombre de volver a reprender y a atar y cancelar todo esto en el nombre de Cristo Jesús, porque el que es la paz es el dador de la paz, pero el que es del mal es proyectador del mal que es Satanás.

El no quiere que los cristianos tengamos conocimiento de atar y desatar, que no tengamos conocimiento de maldecir y bendecir, que no tengamos conocimiento de la guerra espiritual. El no quiere que sepamos como liberar una ciudad, que no sepamos buscar donde vivir, el quiere la ignorancia del cristiano, pero Dios proyecta sus grandes y ricas bendiciones.

Tenemos un solo Dios y ese Dios es el que provoca la paz en nosotros, y El es la paz. El Dios y Padre nuestro es Dios de paz.

Hay quien que cuando trabaja lo hace con mal genio, trabaja como si fuera una maldición. Las personas que trabajan así son las que tienen un alta estima de sí mismos y desvalora el trabajo. Los que somos nacidos de nuevo y tenemos el gobierno de Cristo, sabemos que cualquier trabajo que hagamos es de bendición. Nada nos puede humillar, ni lavar un carro, ni limpiar una casa, ni ir a bañar a un anciano o anciana, ni preparar una comida a un necesitado, ni limpiarle la casa a un hermano que no pueda, nada nos daña ni nos quita el valor de lo que somos: nuevas criaturas en Cristo, con el escudo de la paz de Dios.

Yo he visto revoluciones internas dentro de los hogares cuando el padre le manda a un hijo que vaya a cortar la yerba, cuando en realidad lo que el padre está haciendo por el hijo es ayudándolo a tener voluntad de trabajo.

I Corintios 14:33 “Pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos.”

La paz es atribuída a Dios porque es atribuída la reconciliación a Jesucristo, y es atribuído el poder de Dios a la persona del Espíritu Santo. Así que cuando no tengas paz busca a Dios; cuando no tengas reconciliación busca al Cordero.

¿Quiénes son los entendidos para buscar la paz? Los creyentes en la Palabra. Si el creyente no está en la Palabra no tiene entendimiento de la paz. Hay que buscar al autor de la paz, al que hizo todas las cosas. Cuando creó todo también creó la paz. El que no ha aprendido a través del evangelio a tener paz no conoce el gozo, porque el gozo es producto de la paz.

Levíticos 26:6 “Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país.”

Números 6:26 “Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.”

I Crónicas 22:9 “He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días.”

Cuando ves a un niño que nace bajo la bendición de gozo, sientes gozo. Cuando hay niños que se ha orado por ellos y no tienen paz es que sus generaciones no están liberadas. Hasta que surja la liberación esos niños tendrán paz. Hasta que se rompa el yugo habrá libertad y paz.

Es muy hermoso ver que muchas familias son liberadas por una oración de liberación. Han sufrido por años, pero de momento llegan al lugar indicado donde está la autoridad de Dios, donde puede ejercer Dios liberación. Tiene que ser un lugar de alabanza, donde se le alabe por sobre todas las cosas.

Tenemos techo, comida, iglesia, fe, alabemos al Señor, El es nuestro gozo y nuestra paz. ¿Tienes confianza en Dios? ¡Alábalo!

Cuando todo te va mal ¡siéntate, no hagas nada! Sube la montaña de oración, humíllate y dile: Yo no puedo, pero tú si puedes. Esto que me diste yo no lo puedo gobernar, pero tú sí puedes. Dios, entonces, ruge, se mueve para encaminarte. Tropiezos volverán pero siempre hay alguien que te ayuda.

Cuando vas de camino, párate también y dile: ¿Y ahora qué hago? porque no quiero fallarte también a tí. No quiero ser voz de hombre, quiero ser voz tuya. Solo tu Espíritu puede ponerme nueva dirección, y ahora con esta nueva vida de cambios ¿por dónde voy? Ó ¿Por dónde tú vas que yo no voy?.

Nosotros no sabemos nada, lo que sabemos es por lo que buscamos de El. El sí lo sabe todo.

Me maravilló ver que el autor de la paz, que es el tema de esta disertación, viene de Dios que es el propio autor de la paz.

Job 25:2 “El señorío y el temor están con él; el hace paz en sus alturas.” ¿Todo el mundo cristiano que anhela la paz puede tenerla así de él, simplemente? Yo creo que no; yo creo que la paz de Dios, al tenerla nosotros los hombres de buena voluntad en la tierra, es una cualidad tan profunda de Dios que tenemos que tener algunas cualidades especiales para poder ser hombres y mujeres de paz.

I. ¿A QUIENES DIOS CONCEDE SU PAZ?

A los que aman su ley. Aunque estés en guerra, en rumores de guerra, aunque estés en batalla, aunque llegue el momento en que estés con un fusil en una trinchera. No limitemos a Dios.

Salmo 35:27 “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, y digan siempre: sea exaltado Jehová, que ama la paz de su siervo.”

Los que aman la ley de Jehová, los que aman sus estatutos, sus preceptos, sus mandamientos, El está para esos.

Dios también concede su paz a los que le obedecen. Prefieres perder un territorio antes que robar; prefieres tener hambre antes que robar para comer. Yo me maravillo de ver la obra justiciera de Dios sobre el mundo.

Levíticos 26:3-6 “Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra, yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto. Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra. Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país.”

Cuantos millones de hombres mueren sin haber conocido la paz. Cuando entramos a Venezuela había guerra, pero yo iba con el “extinguidor” de arriba derribando muros y antemuros. Salimos de Venezuela y entró otro predicador para tirar la simiente preciosa de la Palabra. Dos “extinguidores” de paz. Mientras en los aires “la guerra se olía” siervos de Dios entrábamos con el apresto de la paz del Evangelio.

Me tocó a mí el privilegio de entrar primero, porque amo su ley y obedezco su Palabra. Sus decretos y estatutos están dentro de mi corazón. Yo amo la paz de Dios.

II. LOS QUE PUEDEN TENER PAZ SON LOS SIERVOS DE DIOS

Nosotros los siervos debemos de tener mucho cuidado de no perder nuestra paz. ¿Dónde está la bendición? Dios sabe donde está la bendición. A mi me toca aportarla y El es el que la aportilla. Con esa capacidad de visión hemos de trabajar. Lo que tú haces hoy en este lugar será bendición para otros, pero hazla bien hecha para que permanezca la bendición.

Cuando te preparas para venir a buscar de su Santo Espíritu, debes de traer un corazón que le agrade. Si no es así podrás estar aquí y no tener fruto.

Para buscar la paz hay que pagar un precio, hay que ser hijo de esa paz.

Amén.



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