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MOTIVOS PARA TEMER A DIOS
Fecha Wednesday, 19 October a las 17:07:02
Tema Boletines Pastorales (2002)


Tú puedes temer a Dios por algo determinado; puedes temer a Dios por toda su grandeza.

Recuerdo la primera vez que pude intimar con Dios. Yo estaba en una reunión de Pastores, buscando; cayó la Presencia de Dios y era tan fuerte Su presencia que me quedé paralizada en la silla donde yo estaba. No podía arrodillarme, no podía levantar mis manos, no podía hacer nada. Su Presencia cayó de una forma tan completa que temía moverme, yo no quería que El se fuera. Otro Pastor también estaba inmóvil en su silla y solo lloraba y lloraba y le pedía perdón a Dios constantemente. En esa reunión hubo un espíritu de arrepentimiento pues unos Pastores a otros se pedían perdón, porque en esa maravillosa Presencia hay temor reverente, temor al que es Creador, temor al que tiene poder.

I. TEMOR A LA IGNORANCIA

La ignorancia no permite que tú conozcas el poder de Dios, por eso la Palabra dice: “Mi pueblo perece por falta de conocimiento”

Dentro de muchos de nosotros, sin conocimiento, hemos tenido un temor, un respeto. Cuando estudias tú sabes que hay fuentes que llegan a ti que no es del hombre sino que es de un Creador, y al discernir los hechos de los cauces de los ríos, de los océanos, en la formación integral de un hombre y de una mujer, tú ves que esto no es posible que sea del hombre, tú sabes que hay alguien más grande que el hombre “metido” en el asunto de la creación, y entonces consciente o inconscientemente tú tienes una reserva privada interna que es un “alto” y no te deja llegar hasta donde tú quieres.

Hay cosas que no puedes llegar no por tu capacidad ni tu conocimiento sino por un temor interno que es un “alto” y ahí es donde Dios ya está preparando el terreno tuyo para decirte: “Ven hijo mío, ese temor soy yo, tu Padre celestial que sabe que tú has reconocido mi grandeza de poder.” Tenemos que reconocer la grandeza de poder de Dios.

Deuteronomio 10:12 “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma.”

Hay un motivo que el Señor quiere que le temas con todo tu corazón. El Señor quiere que meditemos en todos nuestros caminos. Cada vida puede hacer un mapa de su propio cuerpo. Tú te dibujas a ti mismo desde la cabeza, extremidades, tronco y pones fechas de días especiales de tu vida, no de derrotas sino de victorias. De las derrotas tenemos grandes victorias, porque sin derrota no hay conocimiento. Si no hay derrota no te humillas, y al humillarte contactas con el poder de Dios y entonces Dios derrama su gracia sobre nosotros. Cuando recibimos la gracia de Dios recibimos un premio.

Deuteronomio 10:17 “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho.” Nuestro Dios es imparcial, lo mismo le da la gracia a cualquier ser humano, simplemente El es Dios.

Deuteronomio 28:58 “Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso y temible: Jehová tu Dios.”

II. TEMER A DIOS POR SUS OBRAS MARAVILLOSAS

Nosotros tenemos el privilegio de tener nuestra confianza en El, en el Todopoderoso, en el Adonai, en el Dios fuerte, el Dios poderoso, el que puede cambiar nuestras vidas, el que cambia el destino de nuestros hijos, el que corta al diablo en medio de tu casa, la reforma y la transforma. Esta es una obra maravillosa de Dios en nuestras vidas. Las proezas grandes y maravillosas, porque nuestros pensamientos no son los de Dios.

A veces no vemos frutos ni productos y nos impacientamos porque queremos que lo que hemos hecho produzca. Quiero decirte que mientras estés en esa condición no lo vas a ver; esos frutos los verás cuando confíes de tal manera que te olvides. Cuando yo oro por algo o alguien y después de mi oración me olvido, cuando me vuelvo a acordar voy a mi cuarto a dar gracias, porque ya sé que el Señor respondió a mi oración. Mientras un enfermo no está sano, yo estoy orando, pero cuando se sana Dios lo borra de mi mente. Este es un método que el Señor tiene con mi vida.

III. LA SANTIDAD DE DIOS

Dios es santo, nosotros tenemos que ser santos. Tenemos que saber que tenemos que arrepentirnos; que tenemos que llorarle; que tenemos que cubrirnos con su sangre; que tenemos que buscar salmos de perdón como el Salmo 51, el Salmo 32. Cuando tú crees que eres perdonado tú eres liberado. No te condenas mas y puedes estar tan libre como cualquier hermano que no haya pecado.

Hay que creer que en la santidad de Dios tú y yo estamos, no por nosotros sino por la sangre de Jesucristo. La sangre de Cristo trae santidad a nuestras vidas porque Cristo sabía que su Padre era santo y El estaba seguro de la santidad de su Padre, pero El sabía que nosotros los gentiles para poder conseguir la eternidad, El tenía que morir por nosotros, El tenía que hacer un derramamiento de sangre, porque la sangre de El nadie la puede recoger, solamente Cristo en su regreso a la tierra.

Desde el momento que El decida a recoger su sangre El viene y ya después de eso la sangre de Cristo no tiene valor en la tierra, cambia el término de valor, tiene valor en la eternidad, y entonces se levanta el Espíritu Santo, va a morar con Dios y con nosotros los que estemos en la eternidad, y queda el vacío como cuando al principio Dios se movía sobre las aguas, ese vacío queda hasta que Dios decida que su Hijo venga a vivir a la tierra el milenio.

¿Cuántos de ustedes que hoy están aquí y piensan que han estado muchas horas en la iglesia, van a ser los que sirvan a Cristo, a los apóstoles y a los patriarcas las frutas frescas que ellos comen?¿Quiénes irán a ser los que barran el camino por donde va a pasar el Señor? ¿Cuántos de ustedes van a estar cerca del Señor como estuvieron los apóstoles?

Cuando Dios determine estas cosas dirá: “Un día, mientras el mundo convulsionaba, tú buscabas. Un día, mientras el mundo pecaba, tú te santificabas. Un día, mientras nadie me recordaba, tú me alababas”, porque aparte de ser santo, El es juez, pero sabe que ahora el juicio de nosotros, los lavados con la sangre de Cristo, es de paz; esto es diferente al juicio de los que tendrán que salir del infierno y hacer el juicio de Dios.

Mientras tú vas al juicio de paz, éstos van al juicio de condenación. Hay una gran diferencia. Debemos de movernos para buscar las vidas perdidas. Cuando estés en tu mansión o estés pasando el juicio de paz con el Señor, puedas ver que en la larga fila hay uno que tú rescataste. Tendrás tu recompensa con el Señor, no con nosotros. Tendrás tu corona.

Exodo 15:11 “¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?”

Apocalipsis 15:4 “¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre? pues sólo tú eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán y te adorarán, porque tus juicios se han manifestado.”

Amados hermanos, demos gracias al Señor por tenernos en el puerto de su misericordia. Gracias Dios porque siendo gentiles te hemos temido, te hemos guardado y te hemos glorificado. Gracias por recibir de ti este don maravilloso de temerte porque Tú eres el Dios de Israel, el Dios de Jacob, el Dios nuestro, grande y poderoso, maravilloso en obras, que cumples en todos los tiempos tu Divinidad, Guarda a los nuestros en el hueco de tu mano y derrama tus misericordias conforme a sus necesidades. Guárdanos como a la niña de tus ojos.

La sangre de Cristo sea con usted.

Amén.



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